Un discipulado a nuevos creyentes es un proceso intencional de acompañamiento espiritual donde se guía a la persona en sus primeros pasos en la fe cristiana. Su propósito es ayudarle a conocer a Dios, entender las verdades fundamentales de la Biblia, desarrollar una relación personal con Jesucristo y comenzar a vivir una vida transformada por el evangelio. A través de enseñanza, oración, ejemplo y comunidad, el discípulo aprende a crecer en obediencia, madurez espiritual y compromiso con la iglesia.